La serigrafía de Los perrxs desnombrados

por Fen Huanchicay

Durante los años 2025 y 2026, conocí a Esteban y su obra, entre ferias, exposiciones en bares y centros culturales. Hemos conversado sobre literatura, fotografía y cómo entendemos la producción y circulación del arte. Allí, en medio de conversaciones varias, me abrió la invitación a conocer Ink Project (Recoleta), donde realiza su trabajo de serigrafía en trama fina. Acepté la invitación y, esquivando una marejada de turistas torpes y arrasadores, logré atravesar la ribera. Una casa con muchas y amplias piezas y también extensos pasillos. El taller, finalmente. Un lugar fresco, abierto a la conversación, a la palabra. Conversamos brevemente sobre la historia del lugar, revisamos algunos bastidores y pulpos, además de otras obras de Esteban, especialmente el de flora nativa, con sus araucarias en alto. Luego, buscamos un café y nos sentamos a conversar sobre Perrxs, la genealogía de su trabajo fotográfico y cómo ha ido conectándolo con su trabajo como serigrafista. Además, aproveché de realizar una pequeña entrevista para profundizar mi propia reflexión sobre su obra.

Entonces, busco una forma de trasladar mis impresiones de Esteban Fuentes Caro (Los Ángeles, Cuenca del Río Bío Bio) y su trabajo y se me dificulta sino recurro a la – sensibilidad poética – de la cual el también habló. Me parece comenzar por el título, La Serigrafía de los Perros Desnombrados, los perros de sombra y luces o bravos y muy dulces que cruzan su historia personal, aquellos caninos que vivían en la casa de la infancia y que transitaban entre ésta y las calles aledañas, con personalidades muy particulares. Esa mirada atenta sobre los primeros perros abrió el interés por ir siguiendo su huella y la pista hasta encontrar la plaza de la ciudad mencionada anteriormente. La plaza pública donde se rejunta lo que social y materialmente está en el margen y el desborde. Esteban, con ese imaginario en crecimiento o expansión, agarró fuerza a partir de su llegada a Ink Taller (Recoleta), donde, luego de visitar frecuentemente a su amigo Pablo (también serigrafista), comenzó a apoyar y ayudar en labores de producción de obra. En ese camino, de aprendizaje sobre la marcha y en el error, también en la convivencia creativa con otros artistas, Esteban fue incorporando el oficio, mejorando la técnica y creando un imaginario en torno a la serigrafía y la fotografía.

¿Por qué fotografía? La fotografía de Esteban, variada, múltiple, disparada, lanzada en la ciudad y que absorbe esa profundidad de perro lunar, es clave en este proceso. Decide producir la primera edición del Fanzine Perrxs, una serie fotográfica e impresa en serigrafia, realizada el año 2020 en Quinta Normal. 7 fotografías en picada, frontales o ángulos híbridos, incluso contextuales, cuyo espíritu me recuerda al perro negro y milagroso de Sergio Larraín, captado en París (1959). Esta obra de, pequeña en dimensiones, extensa en la contemplación, aborda esa fragilidad de los perros comunes, instalados detrás de casetas de madera y lata, tras rejas y muros de adobillo.

Más adelante, este trabajo se amplificó, en dimensiones y en espíritu, a la segunda edición de Perrxs, que reúne 12 fotografías de callejeros, realizadas en Los Ángeles, Bío Bío. Cuando vi este trabajo expuesto en el primer encuentro y feria de fotolibro latinoamericano (Stgo Foto), realizado en el Centro Cultural La Moneda, me cautivó rápidamente, porque el formato permite la entrada al trabajo completo de Esteban y, además, esta reelaboración de Perrxs, en palabras del autor, pone al perro callejero en en la condición de persona. Para lograr eso, el retrato fue fundamental. La cámara centrada en la mirada, honda y amplia, de los perros, abre esa conversación, interpela.

Este trabajo sobre perros callejeros, donde se instala una tensión emocional y se deja entrever el dolor, la ausencia, el coraje y el abandono a través de la mirada, me trae a mi propia mirada, la película animada The Plague Dogs (1982) cuyos personajes centrales son dos perros que se fugan de un laboratorio de experimentación y comienzan el arduo camino hacia la libertad en el Distrito de los lagos (Inglaterra) y sus fríos y dificultosos páramos. Allí, la conversación sobre libertad, amo y humanidad entre ambos, abre la perspectiva emocional y permite realizar una crítica a la humanidad en el sentido de humanidad como vara para medir qué es lo que merece preservarse y lo que no, ya sea liquidándolo inmediatamente o abandonándolo a su poca suerte. Para lograr eso, el retrato fue fundamental. La cámara centrada en la mirada, honda y amplia, de los perros, abre esa conversación, interpela.

Perrxs nos invita a repensar al perro callejero, entendiendo que, por estas tierras, el perro callejero es también el perraje (la clase trabajadora, popular), las malas madres, los manteros y vagabundos de la ciudad. Con la mirada capturada, los perros desnombrados van nombrándose en nosotrxs y esa extensa orfandad no sólo se extiende hacia ellos, sino también hacia otros que la ciudad permite sólo en sus márgenes. Esteban me comentó que está trabajando en un formato de impresión serigráfica mucho más grande que el fanzine, de algunas fotografías contenidas en él. Y confío plenamente que ese reajuste no es un reajuste únicamente técnico, sino que fraguará el carácter de la obra, dará lugar al ladrido fotográfico o a una intensa mirada desolada, contenida. El arte de los perros es morder silenciosamente o, al decir de Juan Radrígan en el poema Trasunto Inmemorial:

<<La ternura me ha mostrado los dientes>>

Fen Huanchicay.